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  • Foto del escritorFaresa Cedeño

Las dimensiones del SER

Muchas veces estamos estancadas en algunos aspectos de nuestra vida. Sentimos que trabajamos mucho en nuestros objetivos o incluso que tenemos buenos hábitos, sin embargo, no avanzamos tanto como queremos. En lo personal pienso que esto se debe en gran medida a que perdemos la conciencia de nuestro ser.


Todas llegamos a la vida siendo seres completos, formadas de 5 cuerpos o dimensiones, pero al pasar el tiempo vamos perdiendo esa conciencia y pensamos que somos únicamente cuerpo y mente. Creemos que el cuerpo y la mente lo son todo y al mismo tiempo las únicas responsables de nuestra plenitud y evolución. Si bien este tema, es de particular interés para la psicología y la ciencia, no existe un consenso al respecto.



Sin embargo, cuando nos sentimos estancadas y hemos hecho todo para satisfacer las demandas de nuestro cuerpo y mente y aun así no sentimos plenitud, creo que no es descabellado pensar que la vida humana esta constituida por diversas dimensiones o esferas, que van más allá de los físico y mental.


Si no somos sólo un cuerpo físico y mental, ¿qué más somos?

Somos también un cuerpo emocional, energético y espiritual y para ayudarte a relacionarte con cada uno de estos cuerpos quiero invitarte hacerte las siguientes preguntas:


1.      ¿Cómo te sientes cuando alimentas bien a tu cuerpo o lo mantienes en movimiento?
2.      ¿Cuándo fue la última vez que observaste tus pensamientos al mismo tiempo que estabas expuesta a una situación de estrés?
3.      ¿Qué sentimientos se generan en ti al experimentar miedo?
4.      Frota tus manos una contra otra durante 30 segundos. Pasado este tiempo sepáralas ligeramente ¿Sientes la presión entre tus manos? ¡Sabes que esa es tu energía!

Centramos gran parte de nuestra vida en nuestro físico y pensamientos olvidando nuestras demás dimensiones, eso ocasiona eventualmente inestabilidad o desequilibrio en nuestras vidas. Trabajar consciente y saludablemente en cada uno de nuestros cuerpos es fundamental para tener una vida plena. Es por eso que durante los próximos meses voy a estar profundizando sobre cada uno de nuestros cuerpos. Hoy quiero empezar por el cuerpo físico.


El cuerpo físico


¿Cómo ves a tu cuerpo físico? ¿Alguna vez lo has visualizado como tu compañero de camino?

A mí, en lo personal, me gusta verlo como mi representación física en esta existencia. Sin embargo, no es fácil llegar a esta interpretación.


Constantemente damos por sentados milagros como respirar, ver, andar, tragar, sin entender realmente la grandiosidad de estos eventos. Usualmente cuando gozamos de buena salud ignoramos nuestro cuerpo, llevamos una vida sedentaria, no tomamos suficiente agua, nos alimentamos mal, nos exponemos a constante estrés, entre otras cosas. Tienen que llegar los síntomas para que nos preocupemos del cuerpo, pero aun así nos separamos más de él reconociéndolo como defectuoso o imperfecto.


Cuantas vemos buscamos afuera paliativos para restablecer nuestro cuerpo lo antes posible, tratamientos, pastillas, cirugías, etc. sin entender que todo lo que pasa en nuestro cuerpo es una manifestación de lo que pasa en todo nuestro ser.


No quiero insinuar que los síntomas son malos, todo lo contrario, son alertas o señales que debemos entender y atender, pero no sólo a nivel físico sino también a nivel mental, emocional, energético y espiritual.


Tenemos la idea limitada que atender nuestro cuerpo físico es únicamente alimentarlo, vestirlo, ejercitarlo y asearlo, pero la realidad es que atender nuestro físico empieza por incorporar que su bienestar radica en entender la complejidad del ser y su constante y necesaria interrelación con los demás cuerpos.


Toda sintomatología está conectada a nuestra verdad. Las migrañas suelen están relacionadas con el sobre pensamiento, la sobrecarga familiar en una madre suele reflejarse en intensos dolores de espalda o en desordenes menstruales, hay un sinfín de ejemplos.


Al convertirme en madre, formar una familia y migrar al extranjero, mi vida se llenó de mucha ansiedad, inseguridad y estrés. Durante ese tiempo, como ya lo comenté en otros posts, no podía ver nada con claridad, pero la conexión con mi cuerpo físico a través de la práctica de yoga me ayudó a acercarme a mis otros cuerpos y a empezar a entender y atender las señales que la ansiedad y el estrés me estaban mostrando.


La práctica física de yoga me dio calma para observar mis pensamientos, entender mis emociones y auto reflexionar acerca de hacía donde quería dirigir mi vida.



Quiero compartirte 3 señalas que te siguieren debes empezar a mover el cuerpo si quieres lograr cambiar tu vida.

1.      Estás agotada, aun cuando duermes suficiente sientes que no descansas. 

2.      Te sientes pesada, te cuesta moverte o realizar cualquier actividad física que demande un esfuerzo extra a lo que estás acostumbrada.

3.      Estás al límite de tus emociones, explotas ante cualquier situación y te falta la paciencia para lidiar con situaciones del día a día.


¿No sabes que hacer para conectar con tu cuerpo físico? Empieza por mover el cuerpo con las posturas que te comparto en este VIDEO


Si quieres ir un poco más profundo conoce cómo cambié mi vida fortaleciendo la relación con mi cuerpo físico a través de una práctica de yoga integral. AGENDA una llamada exploratoria, ¡es gratis!


¡Me alegro mucho de tener noticias tuyas!

Namasté 🙏🏽


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